Cada vez se hace más complejo distinguir qué tipo de tejido tenemos delante, ya sea el de una camiseta, un bolso o incluso el propio tejido de nuestras mascarillas. Contamos con infinidad de materiales que desconocemos, incluso que imitan a otros más complejos o menos económicos.

¿Crees que has utilizado alguna vez tejido no tejido sin saberlo? ¡Estamos seguros de que sí!

Encontramos tejido no tejido, por ejemplo, en los manteles individuales que se ponen en algunos restaurantes y que parecen de tela, pero en realidad son desechables, en algunos paños y bayetas, en las mantas de avión o, sin ir más lejos, las mascarillas quirúrgicas.

Se trata de un material que nos rodea en muchos ámbitos, pero ¿qué sabemos de él realmente?

Aunque en muchos casos tenga un uso desechable, se trata de un tejido muy resistente, capaz de soportar tanto altas como bajas temperaturas, es resistente al agua, muy elástico y con un tacto agradable gracias a los pequeños poros que la forman. Las características del tejido non woven le dan una gran versatilidad y la posibilidad de utilizarse en muchos sectores y para finalidades muy diversas como pueden ser la limpieza, la decoración e incluso la protección antibacteriana. 

El tejido no tejido puede encontrarse con distintos acabados en función de los usos, la resistencia y la durabilidad que se le quiera dar, pero… ¿dónde es realmente útil este tejido?

Actualmente, el sector en el que más se utiliza es el de Sanidad, puesto que es el que requiere mayor higiene, calidad y un precio asequible ya que solamente se utiliza una vez. Artículos tan comunes y esenciales como los patucos y gorros desechables; o las batas quirúrgicas están confeccionados con Tejido No Tejido.

No hay que pasar por alto que, en su mayoría, se trata de un material reutilizable con gran resistencia. 

Gorro desechable Laystil

¿Cómo se fabrica el tejido no tejido?

El TNT o más conocido como Tejido No Tejido es un material textil formado a base de fibras (generalmente de polipropileno, madera o látex) unidas por procesos mecánicos, térmicos o químicos, pero sin necesidad de convertirlas en hilos, evitando tenerlas que tejer y que el producto se deshilache. 

Posteriormente, estas fibras se colocan, o bien unas encima de las otras formando capas con procesos mecánicos y agujas o incluso con algún tipo de adherente. 

Finalmente las capas pasan al proceso de calandrado, que aporta las propiedades de resistencia a la tracción y de alargamiento del tejido. 

La presentación final del tejido no tejido acostumbra a ser en rollos industriales para su embalaje y transporte.